CUIDADO CON LOS JUGUETES

CUIDADO CON LOS JUGUETES




( Dr. Pedro Valencia, José A. García y Lic. Fabiola Cano Amador )

Los juegos en los niños forman parte del aprendizaje, de la exploración y relación con el mundo que los rodea, ayudan a la maduración de su sistema nervioso central, a su desarrollo psicológico y a la adquisición de habilidades y destrezas. Por lo anterior no es de extrañar que los juegos y por lo tanto los juguetes sean parte esencial de las actividades cotidianas de los niños. Sin embargo, los juguetes aún cuando parecen inofensivos, pueden conllevar algún riesgo para la salud. En esta ocasión nos referimos a los aspectos relativos a los riesgos que pueden tener los juguetes y, en algunos casos, ser graves.

¿Con qué frecuencia se observan lesiones asociadas a juguetes?

En el transcurso de un año, en los Estados Unidos, se identificaron 165 mil juguetes relacionados con riesgo a la salud, y en 37 ocasiones propiciaron la muerte. En nuestro hospital se atienden un promedio de dos casos a la semana de obstrucción de las vías aéreas o del esófago asociados a ingestión de cuerpos extraños durante el juego; si consideramos que la mayor parte de las lesiones atribuibles a juguetes son cortaduras, raspaduras y contusiones menores, que no requieren acudir a un hospital, ni en múltiples ocasiones la intervención de un médico, se puede apreciar que estas lesiones son comunes.

¿Cómo se producen las lesiones?

Aunque los juguetes son generalmente para un uso determinado, no siempre los niños, particularmente los más pequeños, lo saben; así, dada la naturaleza inquisitiva de los niños, no es raro que el juguete sea arrojado, salten sobre él o lo desarmen. De esta manera pueden quedar expuestos bordes cortantes, que pueden causar lesiones o bien los fragmentos pequeños pueden introducirse al sistema respiratorio o digestivo; los ojos o botones de una muñeca o de un inofensivo oso de peluche, las pequeñas piezas de las muñecas de personajes populares, pueden convertirse en peligrosos elementos para los menores.

Los cordones largos, agujetas y cuerdas representan un verdadero riesgo de estrangulación en los niños; si son largos pueden ser mortales al enredarse en el cuello o atorarse, mientras el pequeño se encuentra en su cama o cuna. Si la cuerda o cordones son cortos, existe el riesgo de asfixia al ingerirlos.

Los cubiertos y bolsas de plástico de los envases o contenedores pueden producir asfixia si son flexibles o caen sobre la cara de los bebés o cuando los niños pequeños se los colocan como gorra y caen sobre la cara y no la pueden retirar; si son rígidos, de romperse pueden convertirse en hojas afiladas.

¿Qué niño no es feliz al recibir una pistola o rifle de juguete?

Sin embargo, estos pueden ocasionar daño a los ojos; además, los objetos que arrojan pueden impactarse en la boca de los niños, obstruirla y causar asfixia. Evidentemente las flechas y dardos son sumamente riesgosos, al igual que aquellas armas de juguete que arrojan municiones.

También se debe de considerar que si el ruido que ocasionan está por arriba de los 100 decibeles pueden causar daños en los oídos; y que los fulminantes al hacerlos estallar en áreas cerradas o a menos de 30 centímetros de la cabeza tienen este mismo riesgo; adicionalmente estos fulminantes contienen fósforo que es altamente tóxico si se ingiere o lame y las cápsulas de plástico que utilizan algunas pistolas son lo suficientemente pequeñas para añadir el riesgo de obstrucción.

Los juguetes eléctricos tienen el riesgo adicional de producir descargas eléctricas y provocar quemaduras y choques eléctricos, particularmente si están maltratados, rotos o los cables están desgastados por el uso prolongado. Los juegos electrónicos se han asociado al desarrollo de inflamación de los tendones y articulaciones de las manos, trastornos de la conducta y el aprendizaje y en el desencadenamiento de crisis convulsivas en algunos pacientes.

Los juegos de química y otros semejantes (biología, colección de insectos, etcétera) pueden contener instrumentos punzocortantes, objetos de vidrio y por supuesto substancias químicas que pueden provocar fuego y explosiones, amen del riesgo de intoxicaciones.

JUGUETES SEGUROS

Como hemos podido ver, prácticamente todos los grupos de juguetes pueden representar un riesgo para la salud de los niños; aunque la frecuencia de las lesiones asociadas a los juguetes es alta, afortunadamente la gran mayoría de ellas son intrascendentes. Sin embargo existen condiciones que pueden proveer accidentes graves que tu puedes prevenir.

¿Cómo se pueden prevenir los accidentes con los juguetes?

LOS JUGUETES APROPIADOS DE ACUERDO A SU EDAD

La siguiente lista de juguetes la recomienda la American Academy of Pediatrics por grupos de edad. Usa estas recomendaciones cuando compres juguetes. Recuerda que ésta es sólo una guía, como padres siempre deben de revisar las etiquetas y supervisar a los pequeños cuando jueguen.

Recién nacidos a un año:

Escoge juguetes atractivos, que le llamen la atención y que despierten los sentidos de la vista, el oído y el tacto de tu bebé.

De uno a dos años:

Los juguetes para este grupo de edad deben ser seguros y despertar la naturaleza curiosa de un infante.

De dos a cinco años (preescolares):

Los juguetes para este grupo de edad son generalmente experimentales y deben imitar las actividades de los padres y niños más grandes:

De cinco a nueve años:

Los juguetes para este grupo deben de ayudar al niño a desarrollar sus habilidades y creatividad.

De diez a catorce años:

Son ideales para este grupo de edad los pasatiempos y actividades científicas.

Tu pediatra puede ayudarte a decidir cuáles juguetes son seguros para el recién nacido, lactantes, preescolares, escolares o adolescente. Ante la sospecha de cualquier daño ocasionado por juguetes consulta a tu pediatra, si hay signos de asfixia o sospechas que el niño tragó algún objeto acude de inmediato al hospital.

Revisa periódicamente el estado que guardan los juguetes y cerciórate del estado en que se encuentran. Se debe poner especial atención en aquellos juguetes rotos que muestren aristas, bordes cortantes, astillas; a las muñecas que les falten ojos o botones, o bien partes pequeñas, cables desgastados, piezas oxidadas, baterías con derrames.

Cuida que los juguetes de metal no queden expuestos a la intemperie para evitar que se oxiden. Si se tiene duda sobre la seguridad de un juguete, por las indicaciones en que se encuentra y ya no es posible repararlo, lo mejor es desecharlo.

Enseña a tu hijo a recoger, cuidar y guardar los juguetes en su lugar; además de prevenir accidentes, le ayudará a apreciarlos y le ayudará a ser responsable.

¿CÓMO SELECCIONAR LOS JUGUETES PARA MI HIJO?