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http://www.embrios.org/clonacion/fin_terapeutico.htm

Las principales investigaciones en CLONACIÓN TERAPÉUTICA HUMANA van dirigidas a conseguir tejidos para trasplante a personas adultas, MEDICINA REPARADORA, obviando el riesgo de rechazo.

La clonación terapéutica implica la destrucción posterior del embrión clonado del que se han extraído las células de la Masa Celular Interna, fuente de los tejidos para transplante.

Vamos a poner un ejemplo para entender mejor esta posible aplicación de la clonación terapéutica. El caso que sigue es todavía ciencia-ficción. Las posibilidades terapéuticas que se exponen se basan en especulaciones, pues hoy día se está muy lejos todavía del objetivo que presenta este caso.

Paciente de 50 años, bebedor habitual de 70 gr de alcohol al día desde los 20 años. Presenta insuficiencia hepática grave, secundaria a una cirrosis alcohólica de larga evolución. El paciente precisa de un trasplante hepático urgente. No existen donantes, o los que existen no son compatibles. Aquí entra en juego la aplicación de la clonación terapéutica.

Al paciente se le aísla cualquier célula somática de su cuerpo, por ejemplo de la piel. Siguiendo la técnica de la oveja Dolly, introducimos el núcleo de la célula de la piel en un óvulo al que previamente le hemos extraído su núcleo. Se estimula el óvulo con el núcleo transferido, y observamos que comienza la división celular de ese embrión clonado. Ese embrión contiene la información genética del individuo cirrótico (puesto que tiene el núcleo de la célula de la piel del cirrótico), es un clon del individuo cirrótico. Dejamos que el embrión se desarrolle hasta la fase de blastocisto. A continuación extraemos de la Masa Celular Interna de ese embrión la célula madre (stem cell) encargada de generar el futuro hígado de ese individuo todavía en fase embrionaria. Cultivamos esas células y obtenemos células hepáticas inmaduras (hepatoblastos), obteniendo en el laboratorio tejido hepático amorfo. Ese tejido lo trasladamos al hígado del enfermo, que al ponerse en contacto con tejido conjuntivo (matriz colágena que hace las veces de andamio donde se sustentan y adquieren su forma los distintos órganos), empieza a crecer de forma ordenada, restituyendo el hígado dañado. No existe posibilidad de rechazo, porque ese hígado es genéticamente idéntico al hígado del enfermo.

Efectivamente, los posibles beneficios terapéuticos que pueden derivarse de la clonación terapéutica parecen esperanzadores. Sólo una cosa se interpone: la clonación terapéutica implica la destrucción posterior del embrión clonado del que se han extraído las células de la Masa Celular Interna, fuente de los tejidos para transplante. Ello suscita graves implicaciones éticas, que han provocado recelo en una parte importante de la comunidad científica y las instituciones. El debate está abierto.

 

 

De la oveja 'Dolly' a la tráquea de Claudia

De la oveja Dolly a la tráquea de Claudia

 El revolucionario procedimiento clínico que le devolvió la vida a Claudia Castillo no nació ayer, sino que es el fruto más reciente de una serie de avances que han ido aportando científicos de todo el mundo en las últimas décadas.

En 1954, por ejemplo, Leroy Stevens, en el Jackson Laboratory, cuna de las cepas de ratones para la investigación mundial, descubrió los teratomas, tumores que contienen todo tipo de tejidos; fue después de que el investigador encontró que al poner en contacto las células del tumor, estas podían convertirse en riñón o hígado, cuando surgió la muy conocida definición de células madre.

Casi diez años después, en 1963, el veterinario Ralph Brinster creó una técnica para manipular embriones en el laboratorio, sin necesidad de destruirlos, y definió las bases para cultivarlos y preservarlos. Fue de este modo como se abrió todo un campo de investigación sobre células madre e ingeniería genética, entre cuyos antecedentes destacables está el aportado por Beatriz Mintz en 1970 (Filadelfia, Estados Unidos). Esta investigadora materializó una de las llamadas quimeras (nombre tomado de ese ser mitológico mitad hombre, mitad fiera): mediante un proceso de transferencia genética entre embriones de ratones de diferentes colores, logró producir roedores acebrados.

La enorme polémica que generaron, por sus implicaciones éticas, las elucubraciones hechas a partir de los alcances de la manipulación genética, empalidecieron con el nacimiento, ocho años después, en Manchester (Inglaterra), de Louise Joy Brown, el primer ser humano fecundado in vitro en un laboratorio.

Para 1979, Brinster ya estaba entregado a la tarea de modificar los genes de las células, como lo referenció en un trabajo publicado por Nature. En su portada, la revista mostraba a dos ratones gemelos: uno gigante y otro normal; el piedefoto indicaba que al grande se le había introducido un ADN extraño con el gen de la hormona del crecimiento.

El investigador demostró en 1994, que sí podían nacer ratones a partir de espermatozoides producidos por células de un donante inyectadas en los testículos de ratones inmunosuprimidos.

Valga aclarar que, pese a que Brinster fue blanco de toda clase de críticas y cuestionamientos éticos, provenientes incluso de la comunidad científica, hoy es posible producir espermatozoides y óvulos en los laboratorios.

Estas discusiones se creyeron superadas gracias a los resultados de investigaciones hechas a partir de células adultas (no embrionarias).

En 1996 Ian Wilmut y Keith Campbell, en el Instituto Roslin de Escocia, sentaron un verdadero hito en la historia de la genética al anunciar el nacimiento de la oveja 'Dolly', un clon obtenido a partir de una célula de glándula mamaria de una oveja adulta.

Así se dio inicio a lo que se conoce como clonación por transferencia nuclear, una técnica que reavivó el temor de que se experimentara, de manera similar, con seres humanos.

El 14 de enero del 2000 se produjo la clonación de 'Petra', una mona rhesus, mediante un procedimiento distinto al seguido con 'Dolly', lo cual demostró que cualquier cosa era posible.

Cientos de voces se levantaron en todo el mundo para exigir la implantación de regulaciones que pusieran límites estrictos a la investigación en este campo con seres humanos.

De hecho, distintos grupos de investigación, que desechan de plano la clonación (incluso la de embriones con el fin de obtener células madre pluripotentes), han buscado formas distintas de obtener este valioso material genético.

Una de ellas son los trabajos con células madre adultas; de acuerdo con los científicos, es posible aprovechar la memoria o inventario que estas conservan después del nacimiento y ser usado a voluntad para transformarlas en tejidos distintos (una capacidad que otros grupos solo les atribuían a las células obtenidas de embriones).

En 1999 Marck Pittenger (Baltimore) y Darwin Prockop, de la Universidad de Tulane (Nueva Orleáns) lograron producir células de hueso, de grasa y de cartílago a partir de células sanguíneas obtenidas de la médula ósea de personas adultas. De este modo demostraron que las células madre eran una realidad y estaban disponibles en todo ser humano.

En síntesis, un triángulo en constante evolución actuó a favor de Clara Castillo: la genética, que eliminó la posibilidad de que la nueva tráquea fuera rechazada; la biología, que permitió el crecimiento de las células madre para que tuviera sus mismos tejidos, y una sociedad que hoy acepta este tipo de propuestas en beneficio de la misma humanidad.

Se demuestra que el deterioro y la muerte celular, procesos inmanentes al organismo humano, pueden ser desafiados con las mismas estructuras que lo conforman. ¿Estará la humanidad persiguiendo la inmortalidad?

FUENTES: "LA BÚSQUEDA DE LA INMORTALIDAD" (EMILIO YUNIS TURBAY); "CLINICAL TRANSPLANTATION OF A TISSUE-ENGINEERED AIRWAY" (THE LANCET, NOV, 2008).

CÉLULAS MADRE A PARTIR DE PIEL...[Titulo derivados]

CÉLULAS MADRE A PARTIR DE PIEL...

 

Dos equipos científicos diferentes, uno de la Universidad de Kioto (Japón) y el otro de la Universidad de Wisconsin (Estados Unidos), lograron obtener células madre, pero no a partir de un embrión sino de células somáticas de la piel.

Siguiendo procedimientos distintos, reprogramaron células de piel humana en células madre capaces de diferenciarse en cualquier tipo de tejido del cuerpo humano. En otras palabras, consiguieron darle la vuelta al reloj del desarrollo biológico y convertir una célula somática ya diferenciada, en este caso una simple célula de la piel, en una célula que se comporta y actúa como si fuera embrionaria, es decir, con la capacidad de convertirse de nuevo en célula cardiaca, ósea, neurona o de cualquier otro tipo.

Con este paso, calificado de revolucionario por la comunidad científica, la medicina regenerativa se acercó más a su objetivo final: la posibilidad de crear tejidos humanos para reparar órganos dañados a partir del material genético del propio paciente, lo que evitará cualquier tipo de rechazo. Además, a través de esta técnica se podría prescindir de la controvertida clonación como técnica para crear células madre.

Argumentos a favor de la clonación

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